El diputado y precandidato presidencial Jaime Mulet (Federación Regionalista Verde Social) abordó de forma directa las diferencias ideológicas que mantiene con el Partido Comunista, particularmente en temas de política internacional, modelo económico y rol del Estado. En entrevista con Radio Congreso, el parlamentario defendió una visión de centro humanista, crítica del estatismo rígido y promotora de la libertad con regulación.

“Yo no soy marxista, ni estatista. Tengo respeto por la historia del PC, pero no comparto su visión. Creo en una economía con emprendimiento, con controles. Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario. Esa es la mezcla idónea”, señaló.

Mulet recalcó que su postura no implica despreciar el rol del Estado, sino adecuarlo a las necesidades reales de la ciudadanía, sin imponer modelos cerrados:

“No creo que toda la solución esté en fortalecer el Estado. Creo en un Estado presente, especialmente donde el mercado falla. Pero también en la iniciativa individual, en la libertad de emprender, en la creatividad que nace desde los territorios”.

Consultado por su posición frente a las posturas internacionales del PC, Mulet fue enfático en marcar distancia:

“Tengo profundas diferencias con la defensa que hacen de regímenes autoritarios como los de Venezuela, Cuba o incluso Irán. Entiendo sus razones históricas, pero no las comparto. Chile debe tener una política exterior democrática, firme y coherente con los derechos humanos”.

En ese sentido, criticó el doble estándar que, a su juicio, algunos sectores han demostrado al levantar banderas éticas en el pasado y luego caer en las mismas prácticas:

“Alzaron la voz contra la corrupción en casos como SQM o el financiamiento irregular de campañas, y ahora están involucrados en nuevos escándalos como ProCultura. Se subieron muy alto con discursos morales, y cuando caen, se hacen añicos. Eso es soberbia”.

El precandidato afirmó que su visión de país busca combinar libertad, equidad y responsabilidad, sin caer en extremos ideológicos:

“No se trata de imponer dogmas, ni de repetir fórmulas fracasadas. Se trata de construir un Chile más libre y más justo a la vez. Un país donde el desarrollo sea descentralizado, sustentable y con justicia social, pero también con espacio para la innovación y el crecimiento”.

Finalmente, hizo un llamado a superar las trincheras ideológicas del pasado y a construir un proyecto que mire hacia el futuro:

“La gente está cansada de peleas doctrinarias. Quiere soluciones, quiere resultados. Y para eso, necesitamos ideas claras, principios firmes y capacidad de diálogo. Desde el regionalismo verde, eso es lo que proponemos”.

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